La 34ª entrega anual entrega de premios SURFER Poll and Video Awards, presentada por Suzuki, contará con la presencia de las personalidades más famosas de los deportes extremos, la música y el entretenimiento, este 12 de septiembre en The Grove of Anaheim; allí se rendirá tributo a los mejores surfistas y vídeos de surf. Este año, SURFER Poll no sólo homenajeará a los mejores del surf, sino que también reconocerá a algunas de las organizaciones más importantes que han impulsado el deporte del surf. Una vez más, la revista SURFER (publicación de Primedia, Inc., y líder en la categoría) ha incluido a organizaciones benéficas en la ceremonia de premiación, haciendo equipo con las fundaciones Surfrider Foundation, Surfing Heritage Foundation, y San Onofre Foundation. Lee toda la nota...
Descargar la biografía de Pat O’Connell
Durante los últimos 12 años, Pat O’Connell ha sido parte integral del Campeonato Mundial (WTC) de la Asociación de Surfistas Profesionales (ASP). Durante sus años en gira, O’Connell se convirtió en uno de los surfistas profesionales más exitosos de los Estados Unidos. Es conocido no sólo por su gran habilidad como surfista, sino por su mente analítica y facilidad para hablar; por eso no es raro que llamen a O’Connell como representante y voz oficial del Surf Profesional de Estados Unidos.
Un profesional a la vista de todos.
A Pat se le considera el surfista más feliz del mundo. Aun quitándole los cheques de los patrocinadores, el jersey de líder y la fama, la estrella de la película Verano Interminable 2 (Endless Sumer II) pasaría la mayor parte del tiempo en el agua. Es uno de los surfistas más extrovertidos y queridos por el público; y parece increíble pensar que pasó sus primeros doce años de vida sin ver el mar.
Patrick Regan O’Connell nació en Chicago. Sus padres, oriundos de la parte central de los Estados Unidos, fueron Kevin O’Connell –quien era dueño de un pequeño negocio– y Cindy. Pat era un amante del fútbol soccer. Viajó por el centro de los Estados Unidos y más allá, jugando para un buen equipo del área de Chicago. Pero un buen día, un programa de televisión que mostraba al entonces campeón mundial del surf, Margo Oberg, lo sacudió por completo. "Lo que me llamó la atención es que había delfines", recuerda Pat. "Pensé que eso increíble". Kevin mudó a la familia a Newport Beach a principio de la década de los 80, pero O’Connell no se inició de inmediato en el surf por el miedo al mar y aversión a las algas.
Al año siguiente, los O’Connell se mudaron para Dana Point, donde Pat se hizo amigo de los surfistas del lugar. "No se trataba de ver quién hacía mejor surf, sino de quién lo hacía por más tiempo", recuerda O’Connell, acerca de sus primeras experiencias. En uno de sus primeros eventos de surf para aficionados, mintió acerca de su edad para competir en la categoría Menehune, y el segundo día sufrió una cortadura en el ojo con la aleta de la tabla. A la fecha sigue convencido de que fue una lección por ser deshonesto.
Su lugar en la tabla de la Asociación Nacional de Surf Escolar (NSSA) subía rápidamente; también formaba parte del equipo de surf de la escuela Dana Hills High School, donde fue un excelente estudiante hasta que sus constantes viajes por poco le hacen perder su último año de bachillerato. En 1990, O’Connell representó a los Estados Unidos en el Campeonato Mundial de Aficionados, en Japón, donde ganó el primer evento y terminó noveno en la tabla general de la División Abierta.
Inmediatamente después de volverse profesional, ese mismo se convirtió en el inesperado ganador de dos eventos profesionales de surf, y apareció en la portada de la revista Surfing. Su misión de triunfar en el campeonato mundial WTC se vió interrumpida cuando ganó uno de los papeles estelares en la película de Bruce Brown "Verano Interminable", un refrito de su clásico de 1966. "Tuve que poner todo en espera", recuerda Pat. "No más viajes para ser fotografiado, no más competencias, nada. Pero como en la película tenía que concentrarme en hacer surf en olas perfectas, y hacer muy buen surf, me volví un surfista más completo". Cuando acabó de rodar, dejó a un lado su fama y se puso a trabajar fuerte en la Serie de Calificación Mundial (WQS), después calificó en el campeonato mundial WCT y se convirtió en uno de los 44 mejores surfistas del mundo, a tan solo un año de haber regresado.
Aunque su estilo sencillo nunca fue bien aceptado por los demás, mantuvo su lugar número 44 en la clasificación mundial por muchas temporadas, subiendo, en 1998, hasta la posición número 11 del campeonato mundial WTC, y número 10 en la votación de surfistas de la revista Surfer.
Desde que dejó la gira del campeonato mundial WTC, en diciembre, 2004, O’Connell ha estado más ocupado que nunca, trabajando para sus patrocinadores: haciendo vídeos, fotografías, y programas de televisión. Cabe decir que O’Connell dona también parte de su tiempo para apoyar el deporte que ama: es el portavoz de la fundación Surfrider Foundation.
Por su personalidad extravertida y su cercanía al mundo del surf, Pat seguirá siendo una figura importante de la "tabla" en los años venideros. Y en un deporte de "chicos rudos" él es la prueba viviente de que un "buen chico" también puede terminar en primer lugar, o cerca de él.